Barras saludables, una oportunidad para el agro
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Barras saludables, una oportunidad para el agro

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Existe una macrotendencia que está transformando todas las industrias, desde la investigación en hidrocarburos hasta los dulces que nos comemos en cualquier esquina. Se le ha dado nombres en inglés como holistic goodness o back to basics, pero llevan al mismo principio humano y de la naturaleza que es nuestro cuidado. Es la conciencia por nuestras acciones y el impacto de estas en el mundo. Es la búsqueda de la sostenibilidad de nuestra especie a través de lo que consumimos.

Esta macrotendencia tiene diferentes vertientes e interpretaciones, pero hay una que se ha convertido en una gran oportunidad para la agricultura en Colombia y es la alimentación saludable. Allí, en la alimentación saludable, coinciden las virtudes de la producción agrícola colombiana, las aspiraciones de consumidores en Nueva York, Ámsterdam o Hong Kong y el desarrollo industrial que está impulsando Súper de Alimentos a través de su marca Origami.

En los últimos cuatro años Súper de Alimentos, que produce Trululu, Bianchi, Barrilete y Supercoco, entre otros, empezó a construir Origami, una marca de barras saludables que tiene como principios fundamentales: ingredientes naturales y productos deliciosos. Después de una ardua investigación, ensayos e inversiones por aproximadamente $20.000 millones, tiene en el mercado seis barras de frutas y nueces, muchas de estas colombianas, con las que quiere conquistar el mercado local y otros países.

En cuanto a las aspiraciones de los consumidores, en diversos países del mundo, así como en Colombia, es evidente un descontento con la oferta actual. Las categorías que siempre ocupan los primeros lugares en crecimiento son las que declaran “beneficios para la salud”, “ingredientes orgánicos”, “reducción de azúcares/grasas trans/sodio” y “mínimamente procesados”, últimamente los acompañan empaques “biodegradables” o “compostables”, entre otras.

Las empresas productoras de alimentos están en una carrera acelerada por conquistar al consumidor con propuestas naturales, artesanales, locales o tradicionales, para que incluyan en sus rutinas productos que tengan lo que están buscando y por supuesto, lo que están dispuestos a pagar.

El mercado de las barras saludables es un buen ejemplo de la transformación que se está dando en el consumo. Empresas globales como Nestlé, Kellogs, Unilever, General Mills y Mars, están ampliando su portafolio, reemplazando ingredientes tradicionales como azúcar, trigo y soya, por frutas, nueces y semillas. Hoy, en Estados Unidos, el segmento representa cerca de US$2 billones al año. Localmente, Origami está apostando por liderar este segmento y con barras saludables e ingredientes naturales, pretende llevar frutas colombianas a millones de consumidores conscientes de su salud en todo el mundo.

Finalmente, las virtudes del agro colombiano representan una oportunidad mundial. Para Origami, como para las grandes empresas que están desarrollando productos a base de frutas, nueces y semillas sin procesar, la oferta colombiana es inmejorable. No es fácil encontrar ingredientes mínimamente procesados, que garanticen suministro permanente a lo largo del año y, sobre todo, variedad y calidad. Las frutas de este país cumplen perfectamente y el trópico lo permite por encima de lugares estacionarios. Factores diversos en suelos térmicos, elevaciones y ofertas ambientales, crean ecosistemas aptos para una variedad de alternativas. Es clave enfocar esfuerzos y recursos para mejorar la competitividad y procesos de pos-cosecha para agregar valor a los productos, aprovechando las inversiones y desarrollos de la industria de alimentos.

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