Bacteria sería la clave para disminuir el estrés hídrico en el cultivo de avena altoandina
Agricultura

Bacteria sería la clave para disminuir el estrés hídrico en el cultivo de avena altoandina

La investigación de la Unal se llevó a cabo en los invernaderos de Agrosavia, ubicados en el municipio de Mosquera, Cundinamarca
Carolina Pachón Venegas/Unal
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La avena forrajera altoandina es una variedad para el trópico alto desarrollada por la Corporación colombiana de investigación agropecuaria, Agrosavia, caracterizada por tener un alto valor nutricional para la alimentación bovina. Aunque es resistente a la roya, no tolera la escasez hídrica en épocas de sequía.

Con el fin de atender esta problemática y aumentar sus índices productivos, una investigadora de la Universidad Nacional de Colombia, Unal, de la mano de Agrosavia, lideró un estudio en el cual encontró que, a través de ciertas bacterias, se controlaría la afectación del estrés hídrico en su cultivo.

Se trata de una investigación liderada por Carolina Pachón Venegas, magíster en Biología de la Unal, y dirigida por Germán Estrada, de Agrosavia, y Fagua Álvarez, del Departamento de Biología de la universidad, quienes estudiaron cómo un grupo de cuatro cepas bacterianas ayudaban a que las plantas de avena altoandina no sufrieran por la falta de agua, fenómeno que se acrecienta con la llegada de condiciones climáticas como El Niño.

La investigación se llevó a cabo en los invernaderos de Agrosavia, ubicados en el municipio de Mosquera, Cundinamarca, en dónde Pachón analizó alrededor de 210 plantas de la variedad sativa AV-25T.

De acuerdo con la investigadora, las que tuvieron mejor desempeño fueron las P. fluorescens N7 y su combinación con Bacillus amyloliquefaciens XT17. Después de colocarlas en materas con condiciones semicontroladas, se evaluó la cantidad de hojas que crecían, el sistema fotosintético de cada planta y la conductancia estomática, durante 20 días.

Las plantas inoculadas con la fusión P. fluorescens N7 y B. amyloliquefaciens XT17 presentaron el mayor crecimiento de hojas y, en los tratamientos que solo tenían la primera de ellas, hubo un efecto de alivio y la presencia de la enzima ACC-desaminasa, fundamental para la protección frente a estrés hídrico, ya que regula la acumulación de etileno, una hormona vegetal relacionada con la muerte celular en condiciones de estrés”, destacó la magister en el portal de la Unal.

Según Pachón, las plantas que tenían la inyección mejoraron su adaptabilidad, aprovechando de mejor manera la humedad del suelo, teniendo una mejor respuesta frente a los radicales libres, e incrementando la producción de azúcares.

Los resultados arrojaron que, además, las bacterias producen la activación temprana de una ruta metabólica encargada de producir prolina, aminoácido fundamental para que la planta no se deshidrate.

“Es importante seguir evaluando otras fases de la planta como la floración o la producción de grano para seguir entendiendo cómo funciona el estrés hídrico en estos organismos, y también realizar más estudios genéticos”, indicó.

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