Ana María Villegas, la exitosa empresaria colombiana que creó la marca Ana Cacao
Agricultura

Ana María Villegas, la exitosa empresaria colombiana que creó la marca Ana Cacao

Ana María Villegas, creadora de Ana Cacao, triunfa en Estados Unidos con su marca de chocolates especiales Ana Cacao; participará de una feria en Medellín
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Este sábado y domingo se realizará en Medellín, en Humanese, en San Lucas, la feria de Vendita, una feria de oficios y saberes especializada, esta vez, en el alimento. Este será un espacio de encuentro, de inspiración y de exploración alrededor de las infinitas transformaciones de este.

De acuerdo con sus organizadores, "será un espacio para acercarse a la tierra, a las manos y a los oficios que nutren. En esta participarán proyectos pioneros en todos los frentes del alimento a partir de huertas agroecológicas, panaderías, reposterías, fermentadoras y bebidas".

Precisamente, una de las que estará presente es Ana María Villegas, la creadora de Ana Cacao, una exitosa empresaria colombiana que triunfa en Estados Unidos con su marca de chocolates especiales Ana Cacao.

Ha sido tal su éxito, que medios de Miami han destacado su negocio. "Con una corteza desmenuzable de avellana y un relleno de chocolate suave y cremoso, la tarta de chocolate crudo y avellana de Ana Cacao es una deliciosa opción de postre sin gluten ni azúcar refinado. Este postre vegano adquiere una complejidad profunda gracias a la mezcla de anacardos, agave azul orgánico crudo y aceite de coco virgen en su preparación, además de un toque de sal rosa del Himalaya para darle un toque especial. El caramelo de avellana le aporta un toque de sabor intenso, complementado con una capa de virutas de chocolate negro", escribió el diario Miami New Times.

Ella habló de su gran emprendimiento y éxito, aclarando que para hacer pedidos de sus postres, la puede contactar por su Instagram @ana.cacao

Cómo fue el origen de Ana Cacao?

Ana Cacao tuvo su origen en Miami hace más o menos siete años, cuando yo me fui a vivir allá. En mi proceso de adaptación estaba buscando un proyecto creativo, que es lo que siempre me ha anclado con mi esencia, lo que me ha mantenido en mi centro. La creatividad es mi motor para el resto de cosas de la vida.

Entonces busqué aprender algo en el ámbito culinario porque me apasiona. Mi formación es en publicidad y en periodismo, pero desde hace varios años había estado trabajando exclusivamente en el área de la gastronomía. Primero con Tierra Negra, que fue un proyecto gastronómico en Santa Marta, un restaurante que buscaba rescatar los ingredientes locales, potenciar nuestras recetas y mostrarlas al mundo. Fue un restaurante inspirado en la Sierra Nevada de Santa Marta, hermosísimo y delicioso.

Estuve cuatro años más o menos con ese proyecto y luego fui jefe de producción del área institucional de una panadería divina y deliciosa que se llama el Árbol del Pan en Bogotá.

Había trabajado entonces en gastronomía desde lo administrativo y lo conceptual, pero cuando llegué a Miami, quería involucrarme físicamente, hacer las cosas con mis propias manos, aprender un arte y hacerlo yo. Ahí fue cuando en mi búsqueda asistí a un taller sobre cacao; nunca me había interesado en el mundo de los postres, pero me dio curiosidad. Quedé fascinada y súper inspirada. El cacao, además de ser considerado un súper alimento por su valor nutricional, tiene un valor cultural y potencial medicinal impresionante. Su nombre científico es Theobroma Cacao, que significa “el alimento de los dioses”, eso me pareció hermoso y poético y quise saber más.

De ahí en adelante mi aprendizaje fue muy empírico. Empecé a hacer mis recetas y a investigar. El concepto de lo que yo hago parte del respeto que le tengo al cacao como alimento. Por esa razón, lo combino sólo con ingredientes puros y naturales que lo correspondan en su valor nutricional. Así, se da la sinergia que hace su disfrute como indulgencia a través de las preparaciones de chocolate que hago de la manera más pura y más sana posible.

El nombre de mi marca, Ana Cacao, surgió de una manera muy espontánea y muy simple. Yo soy Ana y todo lo que hago tiene mi energía. El cacao además de tener mucha energía femenina, es valorado por su poder de abrir el corazón. Y esto fue lo que este alimento hizo conmigo, me abrió el corazón y estimuló mi creatividad.

¿Por qué hacerlos veganos y sin gluten?

Varias razones. Primero, porque trato de que mis productos sean lo más saludables posible. También, porque el cacao, al ser un fruto, una planta, es vegano naturalmente. Y para mí, mantener los productos veganos a través de las combinaciones y las preparaciones que hago es la manera más pura en la que yo puedo trabajar con el cacao.

Aunque mis productos sean veganos, no los hago exclusivamente para veganos. Siempre me enfoco en que todo lo que hago sepa muy rico, nunca sacrifico el sabor, nunca hago algo que sepa extraño. Mis postres le encantan a todo el mundo, veganos y no veganos.

También, porque la sostenibilidad es un componente importante de mi marca y una dieta basada en plantas es una opción mucho más sostenible que una dieta basada en carne, porque requiere menos recursos naturales y tiene un menor impacto ambiental.

Sin gluten, porque de igual manera, el cacao naturalmente no tiene gluten. Las tortas, las trufas y todos mis productos, los hago a base de nueces, que naturalmente también son libres de gluten.

¿Cómo describiría su experiencia en el mercado de los Estados Unidos?

Mi experiencia en el mercado de Estados Unidos, más específicamente en Miami, fue muy bonita. Ana Cacao empezó como un proyecto creativo y fue fluyendo espontáneamente como negocio. Se me fueron abriendo las puertas de una manera muy especial. En Miami, a pesar de que tiene una tradición de una cultura del consumismo, de malls gigantes, etcétera, hay una comunidad súper fuerte que apoya lo local, lo artesanal y el arte.

Entonces, sí, muchas personas me abrieron las puertas, yo creo que también por la calidad del producto. Empecé a vender primero en cafés pequeños y estudios de yoga, luego a Panther Coffee, unos de tostadores de café, de los primeros que comenzaron con toda esta movida local en Miami. Le vendía también al café de Books & Books, a The Plantisserie, a Mima Market, entre otros mercados que apoyan proyectos artesanales y locales. También le diseñé tortas a restaurantes que han ganado premios y estrellas Michelín, como Krus kitchen y La Natural. Estoy súper agradecida con todo lo que pasó en esta ciudad que me acogió tan bien y que quiero tanto.

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Sus productos son muy apetecidos en Miami

¿Qué expectativas tiene con el negocio?

El negocio comenzó en Miami, por ahora estoy estructurándolo en Colombia, pero mi plan es que pueda continuar en Miami en el mediano plazo. A largo plazo, quiero que mi negocio mantenga su esencia, que si crece, crezca orgánicamente. Hacerlo siempre a escala humana, siempre de una manera artesanal. Me gustaría siempre estar involucrada en la producción. Yo hago mis productos en tandas muy pequeñas, porque me importa que cada una de las piezas tenga la atención y el cuidado que se merecen. Yo le pongo mucha intención, atención y amor a cada cosa que hago y trabajar artesanalmente es la única manera en que esto es posible.

Entonces, sí, ahora estoy concentrada en Colombia. Voy a empezar a hacer entregas en Oriente y en Medellín y pronto envíos a todo el país. También, a mediano plazo, quisiera tener un lugar por estas montañas en Antioquia, un lugar abierto al público. Bueno, quién sabe si en alguna otra parte, pero a corto o mediano plazo, ese es el plan que tengo.

¿Cómo hacer para que sus productos siempre estén frescos?

Yo soy muy cuidadosa con los insumos que uso. Uso los insumos de la mejor calidad. Todas las nueces son de la mejor calidad. No compro cantidades exorbitantes de producto para mantener precisamente la frescura.

Todas las preparaciones que hago son frías, no son horneadas. O sea que se pueden conservar al vacío y en congelación y se mantienen perfectas. Esa es una gran ventaja de mis productos. También como son veganos y no tienen huevos ni leche, los productos tienen una duración muy larga si están bien conservados. Entonces sí, yo escojo los productos más frescos y mis procesos de conservación son muy estrictos e impecables para asegurar la calidad.

Le ha diseñado postres a restaurantes que han tenido premios y estrellas Michelín

¿Qué significa para usted Ana Cacao?

Ana Cacao es más que un negocio, es parte de mí, digamos que es mi arte. Así como para un músico es súper importante, no sé, tocar guitarra, a mí esto es lo que me salva. Es tener una pasión, algo que es mío y siempre va a estar. Esto me da felicidad, aquí es donde pongo mi energía creativa, es lo que me da energía, es lo que me emociona, que me anima, que me mueve en muchos niveles.

También ha sido un proceso de aprendizaje impresionante, como todos los emprendimientos supongo. Sí, me he frustrado, me he animado otra vez, he fallado, he intentado una cosa, he intentado la otra, he trabajado en mis vulnerabilidades, o en debilidades que al final uno se da cuenta que no son debilidades, sino campos inexplorados y mal entrenados.

Pero sí, al principio, por ejemplo, me daban muy duro cosas como salir a vender y a tocar puertas, yo estaba muy enfocada solo en hacer y en crear y eso me costaba mucho. Cosas como el manejo con los proveedores y con los clientes. Yo soy muy de trabajar detrás de bambalinas, siempre ha sido como lo que he preferido, pero esto me ha obligado a crecer en todos los otros aspectos, arriesgarme y a ponerme en la incomodidad, a aprender y a avanzar. Ana Cacao ha sido una maestra increíble para mí.

¿Cómo consigue las materias primas?

Tengo varios proveedores porque tengo muchos ingredientes, siempre busco los de la mejor calidad, productos locales en lo posible y mi compromiso ahora que estoy aquí es solo trabajar con cacao colombiano. El cacao colombiano no solo es de una calidad y un sabor increíbles, también es reconocido en el mundo por su sostenibilidad.

Una de las razones es que los productores colombianos de cacao han adoptado prácticas que respetan la biodiversidad, lo cultivan junto con otros árboles y plantas, lo que crea un ecosistema sostenible y diverso. También es es producido en su mayoría por pequeños agricultores, por eso la producción es más descentralizada y no tan industrial como en otros países. De igual manera, el cacao es de alta calidad, entonces no se necesita producir tanto cacao para hacer un chocolate de alta calidad y esto reduce el impacto ambiental.

¿A quién le compra el cacao?

Quiero experimentar con cacao de diferentes partes del país. Yo no compro el grano como tal, yo no transformo el grano. Hay personas especializada en esto. Yo compro los productos de cacao puro, como el licor de cacao, que son los granos ya sin cáscara, tostados, y molidos, un producto puro. También por ejemplo, los nibs de cacao, el cacao en polvo y la manteca de cacao. Siempre procuro que el proveedor al que se los compro tenga el control de la cadena entera, para asegurarme de la calidad y del compromiso ético que ellos también tienen con los procesos.

En la producción de chocolate a nivel industrial y mundial hay muchas prácticas de laborales cuestionables que incluyen tráfico humano o el uso de niños como esclavos en la producción. Entonces sí, también parte de mi compromiso es que sea de origen ético. En Colombia también, específicamente, la sustitución de cultivos ilegales ha sido crucial en los últimos años y el cacao ha sido uno de estos cultivos que ha sido utilizado para sustituir cultivos ilícitos, ha jugado un papel bien importante para combatir la violencia y generar oportunidades.

¿Qué le aconsejaría a las emprendedoras?

Mi consejo para las emprendedoras, más que un consejo de cómo crecer y volverse millonarias, es un consejo de saber cómo crecer orgánicamente, de darle tiempo a las cosas, de hacer las cosas bien, pero no caer en la trampa de la perfección, porque eso lo puede frenar mucho a uno. A mí me ha pasado por mi personalidad, pero nada va a estar perfecto nunca. Sobre todo se aprende en el proceso, y eso es lo lindo de estos proyectos, de trabajar en lo artesanal.

Uno va aprendiendo sobre la marcha, entonces no hay esperar a que todo esté perfecto para lanzarse. Hacer las cosas bien, pero no caer en eso. Otra cosa que me parece súper importante es sí, mirar qué está pasando afuera, inspirarse, pero no caer en compararse. Al final, si uno mira, en todo lo que uno hace, por ejemplo en mi caso, pues hay un montón de personas que hacen chocolate, hay un montón de personas que hacen trufas, que hacen barras de chocolate, pero es entender que como yo las hago, solo las voy a hacer yo.

Entonces, por eso hay que concentrarse en seguir la intuición, en poner su marca personal, su energía, su esencia, y eso es lo que las va a diferenciar al final como marca, porque productos hay millones, pero lo que le va a dar ese sello personal es eso, es su energía, y que le pongan su intención. Hacer las cosas sin mediocridad, con amor y con mucha paciencia también.

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